martes, 27 de enero de 2009

La comunicación no verbal

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL

PARTE 1

Como lo expresa la escritora Flora Davis en su texto Inside intuition-What we knew about non-verbal communication, sólo a comienzos del siglo XX algunas disciplinas científicas y cognitivas iniciaron una verdadera investigación sobre la comunicación no verbal.

“Desde 1914 hasta 1940 hubo un considerable interés acerca de cómo se comunica la gente por las expresiones del rostro. Los psicólogos realizaron docenas de experimentos, pero los resultados fueron desalentadores, hasta tal punto, que se llegó a la conclusión bastante curiosa de que el rostro no expresa las emociones de manera segura e infalible”, explica la escritora Davis.

Años inmediatos, algunos antropólogos formulaban que los movimientos del cuerpo humano no son fortuitos, por lo tanto se aprendían al igual que una lengua. “Respondemos a los gestos con especial viveza y se podría decir que conforme a un código que no está escrito en ninguna parte, que nadie conoce pero que todos comprendemos”, explicaba en su momento el reconocido antropólogo Edwar Sapir (Selected Writings of Edward Sapir, recopilado por D.G. Mandelbaum, Berkeley y Los Angeles: University of California Press, 1949).

Y aunque los antropólogos sustentaban el movimiento corpóreo de acuerdo con la aplicación de códigos, realmente nunca expresaron interés por descifrarlos. Posteriormente, en la década de los cincuenta, destacados investigadores de la época como Ray L. Birdwhistell (1952) de la Universidad de Louisville, el especialista en psiquiatría Albert E. Sheflen, el escritor sobre proxemia, Edward T. Hall y los teóricos universitarios Erving Goffman y Paul Ekman, orientaron el tema de la comunicación no verbal de modo sistemático, es decir, intentaron darle una coherencia a las ideas existentes e iniciaron la conceptualización al respecto.

En realidad, la sociedad consideró la comunicación no verbal como una especialidad propia del esoterismo, es decir, consistía en un conocimiento que no debía ser poseído sino por muy pocos.

No obstante, la comunicación no verbal cuenta con algunos antecedentes importantes. En 1872, dos lustros antes de morir, el naturalista y fisiólogo inglés, Charles Roberto Darwin, autor de la célebre teoría sobre la evolución de las especies llamada darvinismo (1859); escribió el texto The Expresión of Emotion in Man and Animals, que influyó notablemente en el estudio moderno de las expresiones faciales.

Luego, en 1925 y 1940 respectivamente, fueron publicados los libros Physique and Carácter, de Kretschmer, y The Variations of Human Physique, de Sheldon; textos que fundamentaron las bases del trabajo respecto a los tipos corporales del ser humano.

Otros antecedentes

En 1941, David Efron publica en La Haya (Holanda) el libro Gesture and Environment, que introdujo modos innovadores de estudiar el lenguaje del cuerpo, estableció el papel de la cultura en la formación de los gestos y fijó un marco para la clasificación de los comportamientos no verbales que sigue influyendo en las investigaciones de hoy día.
Los antropólogos Ray Birdwhistell y Edward T. may elaboraron en 1952 y 1959 respectivamente, programas de investigación en cinésica y proxémica.
En 1956 aparece por primera vez la expresión “comunicación no verbal” en una publicación del psiquiatra Jurgen Ruesch y el fotógrafo Weldon Kees. El libro se conoce con el título de Nonverbal Communication: Notes on the Visual Perception of Human Relations.
En las décadas de los sesenta y setenta hubo importantes aportes de estudiosos tales como Michael Argyle (Social Interaction, Londres, 1969), Alan Ditmann (The Relationship between Body Movements and Modos in Interviews, 1962), Frieda Goldman-Eisler (On the Variabily of the Speed of Talking and on Its Relations to the Lenght of Utterances in Conversation, entre otros.
En 1968 y 1969, Paul Ekman y Friesen Wallace V. (Nonverbal Behavior in Psychotherapy Research, trazaron un destacable marco teórico sobre los orígenes, uso y codificación de la conducta no verbal.
La década del setenta se inició con el informe de un periodista acerca del estudio no verbal (Fast, Body Language), al que pronto siguió una serie de libros y artículos de revistas que trataban de que los descubrimientos no verbales resultaran comprensibles y utilizables por el público. “Algunos de esos libros y artículos, en aras de la sencillez y de la legibilidad, desfiguraron los hallazgos acerca del papel de la comunicación no verbal al realizar una venta, en el descubrimiento de un engaño, en la obtención de un compañero sexual y en muchas otras circunstancias”, explica Mark L. Knapp, en su libro La Comunicación No Verbal, El cuerpo y el entorno.

La comunicación no verbal

La comunicación no verbal responde a seis disciplinas diferentes: la etología, la sociología, la antropología, la psicología, la psiquiatría y la comunicación. Algunos teóricos la consideran como ciencia, con descubrimientos un tanto controvertibles. Y esa discusión ha partido del modo esquemático de los puntos de vista y de las metodologías enseñadas con base en el estudio de la comunicación no verbal.

Al respecto Flora Davis dice: “Los psicólogos, por ejemplo, frente a toda la corriente del movimiento corporal, por lo general aíslan diversas unidades de conducta para su estudio: quizá el contacto visual, la sonrisa, el contacto físico o alguna combinación de estos factores, y las estudian de manera bastante tradicional. Mientras realizan sus experimentos, docenas de estudiantes universitarios pasan por sus laboratorios. Generalmente se les da una tarea para distraer su atención, y al mismo tiempo se filma su comportamiento no verbal, que luego es procesado en estadísticas y analizado.

Por otra parte, los especialistas en cinesis generalmente prefieren el enfoque por sistemas, estos especialistas proceden de muy diversas formaciones científicas. Este nuevo campo de investigación tuvo como fundador a un antropólogo y ha atraído a psiquiatras, psicólogos y otros. Uno de sus principios básicos es que no se puede estudiar la comunicación por unidades separadas. Es un sistema integrado y como tal debe analizarse en su conjunto, prestando atención a la forma en que cada elemento se relaciona con los demás. Los especialistas en cinesis suelen sacar sus cámaras sobre el terreno, al zoológico, al parque o a las calles de la ciudad, y algunos de ellos sostienen que los psicólogos que filman dentro del laboratorio corren el riesgo de captar solamente una conducta forzada y artificial. Al analizar sus propias películas pasadas a cámara lenta, los especialistas en cinesis han descubierto un nivel de comunicación de señales y reacciones tan sutiles y veloces que el mensaje, aunque obviamente hace impacto, pasa casi inadvertido.

Los psiquiatras reconocen desde hace mucho tiempo que la forma de moverse de un individuo proporciona indicaciones sobre su carácter, sus emociones y sus reacciones hacia la gente que lo rodea. Durante largos años, Felix Deutsch registró las posturas en el sofá y los gestos de sus pacientes. Otros psiquiatras han realizado análisis fílmicos y otros han accedido a ser filmados y observados mientras trataban a sus pacientes. Cada vez son más los terapeutas que emplean películas y videotapes para estudiar el comportamiento y como instrumentos en el proceso terapéutico. Al ser confrontados con su propia imagen en su aspecto en la pantalla, los pacientes son estimulados a reaccionar ante la forma de moverse, y a aprender de su propio comportamiento verbal y no verbal, dentro de un grupo.

Luego están los sociólogos que han observado y descrito una especie de regla de etiqueta subliminal a la que casi todas las personas se ajustan, y que conforma su comportamiento en aspectos de mayor y menor importancia. Por ejemplo, todos saben cómo evitar un choque frontal en una acera muy concurrida, a pesar de que resultaría muy difícil decir exactamente cómo se hace. Se sabe cómo reaccionar cuando un conocido se hurga la nariz en público; y cómo parecer interesado, pero no comprometido, en una conversación.

Los antropólogos han observado las diferentes expresiones culturales del lenguaje corporal y han descubierto que un árabe y un inglés, un negro norteamericano y un blanco de la misma nacionalidad no se mueven de la misma manera.

Los etólogos también han hecho su aportación. Tras varias décadas de estudiar a los animales en estado salvaje, han descubierto asombrosas similitudes entre el comportamiento no verbal del hombre y el de los otros primates. Sorprendidos ante este fenómeno, algunos se están volcando ahora hacia la “etología humana”. Estudian cómo se cortejan los seres humanos, cómo crían a sus hijos, cómo dominan a otros o manifiestan su sumisión, cómo pelean entre sí o hacen las paces. Este comportamiento físico tan concreto puede compararse con la forma en que los monos y los primates mayores encaran el mismo tipo de relaciones.

Por último, están los especialistas en “esfuerzo-forma”, un sistema de registro del movimiento corporal derivado de la notación de la danza. Lo que se pretende desarrollar es una manera de deducir hechos relacionados con el carácter de un hombre, no de sus movimientos particulares sino de todo su estilo de moverse.”

La conducta humana es reflejada por la acción de los individuos, y es precisamente la conducta no verbal constituyente evaluador de la comunicación del ser humano, porque alude a los movimientos corporales característicos de la apariencia física, los gestos y las posturas corporales, los emblemas, los ilustradores, los reguladores, el espacio personal, la expresión facial y la imagen del cuerpo.

Vista desde cualquier percepción, experimental o cognitiva, la comunicación no verbal es parte fundamental del quehacer humano y de su proyección en el entorno social.


Referencias bibliográficas:
Comunicación interpersonal. Carmen Gloria Hidalgo C., y Nureya Abarca M.
La Comunicación No Verbal. Mark. L. Knapp.
Inside Intuition-What we Knew About Non-Verbal Communication. Flora Davis.


PARTE 2

La cinesis

Es una ciencia preocupada por el estudio del movimiento corporal del ser humano. Formula la interpretación y la enseñanza de los códigos no verbales desde la esencialidad de la actitud corpórea.

El movimiento del cuerpo o comportamiento cinésico comprende de modo característico los gestos, los movimientos corporales, los de las extremidades, las manos, la cabeza, los pies y las piernas, las expresiones faciales, la conducta de los ojos (parpadeo, dirección y duración de la mirada y dilatación de la pupila), y también la postura. Fruncir el entrecejo, dejar caer los hombros o inclinar la cabeza son todas conductas comprendidas en el campo de la cinésica.

El antropólogo y profesor Ray Birdwhistell es considerado el padre de la cinesis. Sus trabajos de antropología en la década de los 40, produjeron en su oportunidad, reconsideraciones acerca del género humano, en especial, sobre sexualidad y los procesos hormonales.

Birdwhistell logró demostrar con sus investigaciones acerca de los indicadores de sexo que los movimientos corporales masculinos y femeninos no están programados por la biología sino por la cultura, y se aprenden en la niñez.

El estudio de películas grabadas en laboratorios equipados de Filadelfia, sumado al estudio de indicadores de sexo en siete culturas diferentes –la Kutenai, la Hopi, la clase alta francesa, las clases alta y trabajadora inglesa, la libanesa y la china Hokka –le permitieron al pionero de la cinesis descubrir que no sólo la gente puede señalar fácilmente algunos gestos como masculinos o femeninos, sino también distinguir mujeres masculinas y hombres femeninos.

El unimorfismo

Es un fenómeno reconocido tanto en algunas especies animales como en el propio ser humano. En el caso de los animales, el unimorfismo se explica cuando el macho y la hembra tienen tan alto grado de semejanza que pareciera sorprendente que los individuos de una misma especie pudieran hallar su diferencia.

Los científicos han logrado verificar que los humanos son más unimórficos de lo que pudiera creerse. La mujer y el hombre, por ejemplo, recurren a la observación para intentar vislumbrar la relación que puede prevalecer entre las características sexuales de un individuo, los convencionalismos y la interpretación de los géneros.

Gama de superposiciones


Los seres humanos no establecen la diferencia entre el hombre y la mujer por una sola característica sexual visible, sino por la suma de todas ellas.

“Encontramos una variada gama de superposiciones entre los seres humanos. Existen mujeres de senos pequeños y hombres que los tienes más desarrollados; mujeres con vello en la cara y hombres lampiños; mujeres con voz de contralto y hombres con voz de tenor alto”, explica Flora Davis que el ser humano necesita de cierta ayuda para distinguir el género y la sexualidad en comparación con los convencionalismos.

Indicadores de sexo

Funcionan como características sexuales terciarias. Sirven de respaldo a las características secundarias y están igualmente soportados por convencionalismos (moda, vestuario, tendencias estéticas, etc.).

Los indicadores de sexo subrayan en algunas situaciones y se diluyen en otras. Tampoco representan necesariamente un síntoma de atracción sexual.

Con frecuencia los indicadores de sexo no sólo son un elemento del galanteo, sino también una referencia de otras situaciones.

En la cotidianidad aparecen indicadores que pueden abstraerse del nivel de atracción sexual, un tanto irrelevante en ciertas ocasiones. Por ejemplo, el indicador de sexo surge en una relación de hombre y mujer en las actividades del hogar y en los espacios públicos, donde se asumen comportamientos que con respecto a los hábitos se apropian o no.

Prejuicios corporales

Son interpretaciones acomodadas con respecto al movimiento corporal que superan el significado de convencionalismo.

El prejuicio corporal se entiende a partir de la comodidad que puede generar postura alguna de acuerdo con la identidad de género y el indicador de sexo.

Aportes de la cinesis

La cinesis sostiene su tesis que gran parte de la base de las comunicaciones humanas se desarrolla a un nivel por debajo de la conciencia, en el cual las palabras apenas alcanzan una relevancia indirecta.

La cinesis estima que no más del 35% del significado social de cualquier conversación, corresponde a las palabras habladas.

Luego de décadas de estudio, la cinesis descubrió que no hay gestos universales, no existe una expresión facial, una actitud o una postura corporal que transmita el mismo significado en todas las sociedades.
Las emociones básicas del ser humano, como el temor, la atracción sexual, la alegría, la tristeza o la angustia, no se deben expresar de igual manera en las diferentes culturas.

La cinesis encuentra una analogía con el lenguaje. Así como el discurso puede descomponerse en sonidos, palabras, oraciones y párrafos, en la cinesis existen unidades similares.

El Kine.

La cinesis lo considera como la menor de las unidades. Consiste en un movimiento apenas perceptible en la interpretación del comportamiento humano.

El Kine hace parte de un ingenioso sistema taquigráfico adaptado y empleado por los científicos para representar los movimientos corporales.

Los primeros estudios de la cinesis se hicieron con el análisis de películas sobre los movimientos del cuerpo humano. En la tarea del análisis, los científicos procedieron a estructurar un sistema taquigráfico clave par la investigación del movimiento corporal.

Los Kinemas

Constituyen movimientos corporales mayores y más significativos que los kines. Son portadores de sentido cuando se los toma en conjunto.

Cada cultura otorga un significado a unos pocos de los innumerables movimientos anatómicamente posibles para el cuerpo humano.

Los kinemas son a veces intercambiables, es decir, se puede sustituir uno por otro sin alterar el significado.

Para los científicos las normas del movimiento humano son tan complejas que no pueden ser analizadas a simple vista; primero deben ser transcritas. De ahí que el sistema creado por los estudios de la comunicación, configura los signos de kine y kinema.

El microanálisis

Es una técnica de investigación soportada por el sistema taquigrafico ideado por Ray Birdwhistell, que constituye un procedimiento concienzudo y largo mediante la visualización y revisión de películas que registran el movimiento del cuerpo humano.

Conclusiones de la cinesis para el análisis de la comunicación no verbal.

· El significado del mensaje está contenido siempre en el contexto, y jamás en algún movimiento aislado del cuerpo.
· Existen mínimos movimientos que son tan inseparables de la palabra como lo es la puntuación de una frase escrita.
· Algunas palabras y frases van acompañadas de marcadores definidos, especialmente pequeños movimientos de cabeza, de ojos, de manos, de dedos o de hombros.
· Algunas veces, el comportamiento no verbal contradice lo que se está expresando en lugar de subrayarlo.
· El hombre es un ser multisensorial. Algunas veces verbaliza.


Basado y adaptado de los textos Inside Intuition-What About Non-Verbal Communication de Flora Davis, Kinesic and Context de Ray L. Birdwhistell y La Comunicación No Verbal, el cuerpo y el entorno de Mark L. Knapp.


PARTE 3

Clasificación de los comportamientos no verbales.

Los investigadores de la cinesis, Paul Ekman y Friesen Wallace, realizaron un sistema de clasificación de los comportamientos no verbales de acuerdo con la especificidad o no de la expresión humana mediante las actitudes propias de la conducta. Esta clasificación incluye algunas categorías:

Emblemas


Los emblemas son actos no verbales que admiten una trasposición oral directa o una definición de diccionario que consiste, por lo general, en una o dos palabras o en una frase. Los autores explican que entre los miembros de una cultura o una subcultura existe un gran acuerdo acerca de la trasposición verbal de estas señales. Los gestos que se usan para representar “OK” son ejemplos de emblemas.

Paul Ekman descubrió que las diferentes culturas parecen tener emblemas para tipos similares de mensajes, independientemente del gesto que se utilice para describirlos, por ejemplo, los insultos, el estado físico o la emoción.

La cantidad de emblemas que se utilizan en una cultura determinada puede variar de acuerdo con la generalidad o no de las emociones. Friesen Wallace explica que entre estudiantes norteamericanos pueden haber menos de 100 emblemas mientras que estudiantes israelíes aplican más de 250.

Los emblemas pueden producirse con las manos o con otras partes del cuerpo como los hombros, la nariz y los pies. Paul Ekman cree que los emblemas faciales difieren probablemente de las demás expresiones faciales en que son más convencionales y en que se los presenta de modo más prolongado o más breve.

Los emblemas suelen utilizarse cuando los canales verbales de comunicación faltan y se usan para comunicar algún asunto. Por ejemplo, el lenguaje de signos de los sordos o de los nadadores bajo el agua, conforman situaciones propicias para la producción de emblemas.

Los ilustradores

Son actos no verbales directamente unidos al habla o que lo acompañan. Sirven para ilustrar lo que se dice verbalmente. Son movimientos que pueden acentuar o enfatizar una palabra o una frase. También pueden describir una relación espacial o el ritmo de un acontecimiento. Trazan referentes o representan una acción corporal.

Paul Ekman dice que los ilustradores parecen caer dentro de nuestro campo consciente pero no tan explícitamente como los emblemas. Se usan intencionalmente para ayudar a la comunicación, pero no tan deliberadamente como los emblemas. Son varios los factores que alteran la frecuencia con que aparecen los ilustradores y pueden aprenderse inclusive, por observación de los demás.

La muestra de afecto

Son configuraciones faciales que expresan estados afectivos, pero también el cuerpo puede ser leído como juicios globales sobre afectos.

Las muestras de afecto pueden repetirse, aumentar, contradecir o no guardar relación con las manifestaciones afectivas verbales. Ekman señala que una vez tiene efecto la expresión, lo común es que se tenga un elevado grado de conciencia, pero también puede darse sin conciencia. Corrientemente las expresiones de afecto no intentan comunicar, pero pueden en ocasiones ser intencionales.

Los reguladores

Son actos no verbales que mantienen y regulan la naturaleza del hablar y el escuchar entre dos o más individuos interactuantes. Indican al hablante que repita, continúe, detalle, se apresure o haga más ameno su discurso. Concede al interlocutor su turno de hablar y permite establecer los tiempos de conversación.

Paul Ekman y Friesen Wallace sostienen que algunas conductas asociadas al saludo y la despedida pueden ser reguladores en la medida en que indican el inicio o fin de una comunicación cara a cara.

En conclusión, los reguladores son las señales que utilizamos para hacer saber a otra persona que queremos hablar, para evitar que otra persona nos quite el uso de la palabra, para renunciar a nuestro turno de intervención y pedir a otra persona que continúe y para dar a entender que hemos terminado de hablar y que otra persona puede continuar.

Los adaptadores

Según los investigadores de la cinésica, los adaptadores se desarrollan en la niñez como esfuerzos de adaptación para satisfacer necesidades, cumplir acciones, dominar emociones, desarrollar contactos sociales o cumplir una gran cantidad de otras funciones.

Paul Ekman y Friesen Wallace identificaron tres clases de adaptadores: autodirigidos, dirigidos a objetos y heterodirigidos. Los autoadaptadores se refieren a la manipulación del propio cuerpo como cogerse, frotarse, apretarse, rascarse o pellizcarse a sí mismo. Los heteroadaptadores se aprenden junto con las primeras experiencias de relaciones interpersonales. Y los adaptadores dirigidos a objetos implican la manipulación de objetos y pueden derivar el cumplimiento de alguna tarea instrumental, como fumar, escribir con un lápiz, etcétera.

La conducta táctil

Aún se mantiene la discusión entre autores e investigadores de la cinésica sobre la pertinencia de incluir la conducta táctil en el estudio disciplinario de los movimientos corporales. No obstante, para algunos científicos el contacto físico real constituye una clase diferente de fenómenos.

Los investigadores se ocupan de la conducta táctil como un factor importante en el primer desarrollo infantil mientras que otros se interesan por el comportamiento táctil de las personas adultas. Unos y otros clasifican la conducta táctil en especies de subcategorías que comprenden las caricias, los golpes, el sostenimiento y la guía de movimiento.

El paralenguaje

Representa el conjunto de señales vocales no verbales establecidas alrededor del comportamiento común del habla. Acoge las cualidades de la voz y las vocalizaciones. Incluye elementos como el registro de la voz, el control de la altura, el control del ritmo, el tiempo, el control de la articulación, la resonancia, el control de la glotis, el control labial de la voz, los caracterizadores vocales (la risa, el llanto, el suspiro, el bostezo, el estornudo, el ronquido, etc.), los cualificadores vocales (intensidad de la voz, la altura de la voz y la extensión de las palabras), las segregaciones vocales, las pausas, los sonidos intrusos, los errores al hablar y los estados de latencia.

* Tomado y adaptado del texto “La comunicación no verbal: el cuerpo y el entorno” de Mark L. Knapp. Purdue University.

PARTE 4

Proxémica

La proxémica es el estudio del uso y la percepción del espacio social y personal. Identifica las diferentes variables espaciales que relacionan al individuo con otros individuos, al individuo con su entorno y al individuo con los objetos.

Desde la aplicación no verbal en la conducta humana, la proxémica aporta al descubrimiento de las características de comunicación de los seres de acuerdo con la apropiación de los diferentes espacios públicos y privados del entorno.

El término original del estudio espacial se le debe al teórico Franz Boas, quien acuñó el vocablo Proxemia para aludir las relaciones simbólicas y reales del hombre con sus espacios. Posteriormente, teóricos como el propio Mark L. Knapp, autor de la obra Essentials of nonverbal comunication, definen al mismo estudio como Proxémica.

La proxemia o proxémica permite aclarar la importancia del espacio en el ejercicio de la comunicación de los individuos, en la medida en que la interacción posibilita un reconocimiento de los objetos y los sujetos ubicados en el contexto.

Así, la proxémica ayuda a distinguir los espacios públicos de los espacios privados, estos últimos también reconocidos como espacios íntimos.

Espacios públicos

En la actividad cotidiana el ser humano participa de espacios igualmente ofrecidos para el desenvolvimiento, desarrollo y desplazamiento de otros actores reconocidos como sujetos sociales. Allí lo público es esencial y prioritario porque sugiere, supone y habilita comportamientos individuales con respecto a los demás.

Pero también lo público inscribe la apropiación de los espacios mediante el uso, mal uso o abuso del individuo o los individuos con respecto a los objetos característicos de ese entorno.

Es decir, los espacios públicos son facilitadores en la interpretación proxémica de los seres humanos desde la intencionalidad voluntaria o la inconciencia en la acción comunicativa.

Espacios privados


El solo hecho de intentar apropiar el espacio cercano, hace que el hombre descubra y ratifique su intimidad o privacidad. Esta caracterización exclusiva e individual no sólo refleja el interés particular sino también la manera de comunicarse socialmente. Es meramente una demostración de patrones de personalidad sugeridos por los efectos de la interacción y la lógica histórica que el individuo le ha puesto a su relación cultural.

Ecología del pequeño grupo

La teoría proxémica considera que en la percepción del espacio social y personal puede hallarse un cuerpo de estudio que se ocupa de cómo la gente usa y responde a las relaciones espaciales en el establecimiento de grupos formales o informales; a esto le llama Ecología del pequeño grupo.

Es esta ecología la que plantea el análisis de la naturaleza humana bajo el reconocimiento de la disposición espacial relacionada con el liderazgo, las tareas manuales de los individuos y los flujos de comunicación.

Pero también la ecología del pequeño grupo sugiere niveles más amplios de interpretación para descubrir la importancia del espacio público y prestar atención a las relaciones espaciales en las multitudes y en situaciones de gran densidad humana.

Alcances de la proxémica

La proxémica le ha posibilitado a la comunicación no verbal establecer modelos de análisis de la ubicación de los individuos en sus contextos y sus alternativas de comunicación social.

El estudio proxémico ha permitido indagar sobre la orientación personal en el contexto de la distancia conversacional y cómo ésta varía de acuerdo con el sexo, el status, los roles, la orientación cultural y la distinción de edades, profesiones y oficios, entre otros aspectos.

Territorialidad

En el estudio de la proxémica, la territorialidad corresponde al término para designar la tendencia humana a marcar el territorio personal o espacio intocable, al modo en que lo hacen los otros seres vivos.

La territorialidad establece la frontera entre lo íntimo y lo público, y corresponde necesariamente a la apropiación de espacios que han de volverse personales al adquirirse un alto grado de pertenencia por la misma propiedad espacial asumida.


PARTE 5

Aunque existe diversidad de lugares, es probable que los entornos se nos presenten de modo muy similar. El investigador de la comunicación no verbal Mark L. Knapp dice al respecto que una vez hemos percibido nuestro medio de una cierta manera, podemos incorporar nuestras percepciones a la elaboración de los mensajes que enviamos. Y una vez enviado el mensaje, las percepciones que la otra persona tiene del entorno se habrán alterado a su vez. Así, recibimos la influencia de nuestro medio y al mismo tiempo influimos en él, resalta Knapp.

Por su parte, A. Mehrabian,-analista de los lugares públicos y los espacios privados-, sostiene que los individuos reaccionamos emocionalmente a nuestro entorno y que la naturaleza de las reacciones emocionales puede explicarse en términos de la excitación que el medio produce en nosotros, de la sensación de bienestar que experimentemos y de la seguridad en nosotros mismos.

La excitación, el bienestar y la seguridad en la definición del espacio.

El autor norteamericano conceptualiza los tres términos fundamentales en la percepción espacial, que sirven a su vez como marco de referencia para clasificar las percepciones de los ambientes de interacción.

Excitación.

La excitación se refiere al grado de actividad, estimulación o vivacidad que mantiene el individuo en su contacto con el medio.

El bienestar.

Corresponde a los sentimientos de alegría, satisfacción o felicidad que asume la persona al permanecer en un lugar específico.

Seguridad.

De acuerdo con la relación que establezca el sujeto con su entorno, el espacio utilizado sugiere acciones de control necesarias para actuar en una cantidad de sentidos. De alguna manera, la seguridad implica la tranquilidad del individuo por el reconocimiento del espacio abordado.

El esquema de Mehrabian.

El estudioso de los años sesenta y setenta, elaboró un esquema soportado por las bases perceptivas de la excitación, el bienestar y la seguridad, conocido como El esquema de Mehrabian; un aporte analítico a la percepción que no pretende abarcar exclusivamente las respuestas emocionales de los individuos.

El esquema de Mehrabian plantea seis clasificaciones en la percepción del espacio: 1) percepciones de formalidad, 2) percepciones de calidez, 3) Percepciones de privacidad, 4) percepciones de familiaridad, 5) percepciones de compulsión, y 6) percepciones de distancia.

Percepciones de formalidad.

Es una dimensión que sirve como criterio para clasificar el entorno de acuerdo con las relaciones formales e informales que asume el individuo con otros individuos en determinados espacios. Esta clase de percepción puede basar la reacción en los objetos presentes, las personas presentes, las funciones cumplidas u otras muchas características.

La percepción de formalidad aclara el grado de formalidad, mayor o menor, que adoptan los individuos en los espacios predeterminados. Cuanto más grandes es la formalidad, mayores son también las probabilidades de que el comportamiento de comunicación sea más estirado y superficial, vacilante y estereotipado, puntualiza Mehrabian.

Percepciones de calidez.

Los espacios suponen estados de calidez, y es el grado de calidez el que regula las posibilidades de estimulación para que los individuos permanezcan en los espacios.

La percepción de calidez retoma la utilidad de la decoración en el cumplimiento de su intención comunicativa. Por ejemplo, el color de las cortinas, el revestimiento de las paredes, el uso o no de alfombras, la textura y calidad de los muebles, la insonorización del espacio, los materiales dispuestos; son entre otros, elementos facilitadores de la percepción de calidez.

La percepción de calidez connota una especie de calor psicológico que sienten los individuos al llegar a un espacio específico, y es esa misma sensación de calidez la que provoca la estimulación fundamental para motivar la permanencia en el espacio seleccionado.

La percepción de privacidad.

Los individuos acogen y promueven elementos estructurales que defiendan el grado de privacidad en los espacios.

La percepción de privacidad determina el grado de intimidad personal que puede encontrar algún sujeto, inclusive en espacios públicos.

Los entornos cerrados sugieren en general mayor privacidad, en particular si tienen capacidad para pocas personas. Es mayor el sentimiento de privacidad cuando hay poca posibilidad de que terceras personas interfieran en la comunicación del individuo.

La percepción de privacidad puede utilizar objetos del entorno que posibiliten el cumplimiento de su intención.

Es probable que cuando la privacidad sea mayor acortemos las distancias conversacionales y se den más mensajes personales especialmente construidos y adaptados a la otra persona que mensajes para “la gente en general”, explica Mehrabian.

Percepciones de familiaridad.

El individuo, en su forma de percibir el entorno, busca niveles de asociación de los espacios con aquellos que le son familiares y le brindan seguridad, excitación y bienestar general.

La percepción de familiaridad la intenta acomodar el individuo cuando se encuentra con una persona nueva debido al convencionalismo, a la medición y la cautela con que se asumen los contactos preliminares con otros sujetos.

Encontrar el grado de familiaridad del espacio y de los objetos y sujetos que en éste se encuentran, depende en gran medida del alcance del ritual espacial y las normas que soportan los comportamientos en el espacio.

Las percepciones de compulsión.

Es el grado de restricción que adoptan los individuos en espacios que son acogidos en forma definitiva o temporalmente.

La percepción de compulsión supone la posibilidad y la facilidad que tiene el sujeto para abandonar o no un espacio.

La intensidad de las percepciones de compulsión está relacionada con el espacio disponible y su nivel de privacidad, durante el tiempo de permanencia en un medio determinado.

Hay entornos que parecen ser restrictivos sólo de modo temporal, como, por ejemplo, un viaje largo en automóvil; otros medios, en cambio, parecen ser restrictivos de un modo más permanente, como, por ejemplo, las prisiones, las naves espaciales y los asilos para ancianos, señala Mehrabian.

Las percepciones de distancia.

Las percepciones de distancia hacen referencia de la distancia física real o la distancia psicológica entre las personas que se comunican en un espacio determinado. Explican el grado de proximidad o cercanía de los individuos de acuerdo con la ordenación espacial.


El esquema de Mehrabian justifica algunas dimensiones mediante las cuales los individuos pueden establecer una comunicación de acuerdo con la percepción del entorno. En la cotidianidad estas dimensiones pueden combinarse de modo complejo, hasta llegar a la situación en que involucran la mezcla de factores íntimos y no íntimos, formales e informales.


* Tomado y adaptado de los textos “La comunicación no verbal: el cuerpo y el entorno” de Mark L. Knapp, y “Lugares públicos y espacios privados” de A. Mehrabian.

PARTE 6

La gestualidad

Como lo diría el filósofo colombiano Víctor Miguel Niño Rojas, “junto a la acción del discurso lingüístico, todo movimiento, todo cambio corporal o comportamiento en los interlocutores tiene significado. Yendo más allá, el código de la expresión corporal (o kinesis) no sólo apoya sino que sustituye el lenguaje en la práctica de la comunicación diaria. Cuantas veces con una mirada o con un movimiento ahorramos la emisión de varios enunciados verbales.”

La expresividad corporal es un apoyo fundamental del discurso oral. Ofrece vida y asegura la eficacia del mensaje. Y esta expresividad puede manifestarse mediante la gestualidad. Los gestos son la complementación de la palabra y en ciertas ocasiones sustitutos de ésta.

La gestualidad representa el conjunto de movimientos intencionados realizados por alguna parte del cuerpo para reforzar o demostrar lo que se dice. El gesto supone la misma espontaneidad y naturalidad del acto de habla, no está sujeto a normas objetivables. Dar normas sobre el gesto equivaldría a propugnar la afectación que podría estar explicada en la acción dramática, mas no en la naturalidad de la comunicación humana.

El gesto está justificado por los niveles afectivos y el carácter del individuo. Expresa con fidelidad estados de ánimo que a veces la palabra no puede reflejar. Nace del impulso interior y no es otra cosa que la respuesta natural a un deseo de expresar algo mediante un movimiento; en tal medida que refuerza las ideas que se pretenden comunicar.

La eficacia comunicativa del gesto corresponde proporcionalmente al procedimiento espontáneo de un estado de ánimo, entusiasmo, ansiedad o emoción.

Helmick Watzlawick, teórico de la comunicación humana, plantea que todo mensaje tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional. Los aspectos referenciales (contenido) y los conativos (relacional, metacomunicativo) de la comunicación son de naturaleza tal, que el segundo clasifica al primero. Es decir, es el carácter relacional el que define el contenido del mensaje.

Y son precisamente los aspectos relacionales aquellos que se comunican mediante determinados calificadores de la comunicación. Interpretan el mensaje y el efecto que produce en el receptor.

Entre los calificadores de la comunicación se inscriben las conductas no verbales. Éstas constituyen el factor calificador más usual e intenso de la comunicación humana, pues aluden entre otros elementos, a los gestos y las posturas corporales. La desventaja es que estos mensajes son muchas veces inespecíficos. Su carácter global lleva a la necesidad de interpretación y muchos problemas comunicacionales pueden surgir de una inadecuada interpretación de los calificadores de la comunicación.

Gestos y estados emocionales

Los gestos pueden estar igualmente afectados por los estados emocionales. Carmen Gloria Hidalgo, experta en programas de entrenamiento en habilidades sociales de la Universidad Católica de Chile, dice que las situaciones de stress generalmente provocan una excitación emocional, que dependiendo de la situación podría tener un valor informativo en lo que se refiere a la competencia personal. Por lo tanto, se considera a los estados emocionales como una fuente de información que puede afectar la autoeficacia para enfrentar situaciones amenazantes, las personas se basan en parte en sus estados emocionales o excitación fisiológica para juzgar su ansiedad y vulnerabilidad al stress. Una excitación emocional alta debilita generalmente la acción, por lo que los individuos esperan tener éxito cuando no se encuentran en estado de agitación emocional o tensión. Las reacciones de temor por otro lado impiden llegar a la acción por reacciones anticipatorias.

Gestos y presentación de ideas

Además de su utilidad para reforzar y clarificar ideas, los gestos son valiosos debido a que ayudan a mantener la atención de las personas receptoras. Podemos fijarnos más en un orador que utiliza desplazamientos en el espacio que aquel que permanece estático, lo mismo puede ocurrir con el orador que efectúa los ademanes apropiados.

Puede suceder que el orador, como una manera de compensar o suplir la falta de gestos, permanezca inmóvil. Tal situación simplemente provocará una respuesta de apatía e indiferencia de los receptores.

Gestos y gesticulación

Los gestos carecen de normas que los regulen debido a la imposibilidad de regular la naturalidad y la espontaneidad del individuo. El gesto es una expresión personal, íntima, que la persona adecua a su particular modo de ser.

Mientras los gestos suelen ser espontáneos, la gesticulación es un movimiento anárquico e incontrolado del cuerpo, un movimiento artificioso e inexpresivo por exceso o defecto, que no expresa lo que pretende el ejecutante.

Características generales del gesto

En la década de los ’70, el investigador Louis Forzadle, desarrolla algunas ideas sobre el lenguaje de los gestos:

El cuerpo humano es una exhibición constante de señales que son interpretadas por todos aquellos que se muestran sensibles al código de los gestos. Algunos lo denominan el lenguaje del cuerpo debido a que el cuerpo es una fuente permanente de comunicación no verbal. En la vida diaria nosotros comunicamos más información mediante nuestro cuerpo que mediante la utilización del lenguaje hablado.
Enviamos señales con cada parte de nuestro cuerpo: ojos, cejas, frente, oídos, nariz, mentón, hombros, manos, dedos, pelvis, torso, piernas, pies. Algunos de estos gestos corresponden a movimientos específicos que todos conocemos. Sin embargo, existen otros movimientos, la mayoría de los cuales la gente no los realiza conscientemente y que también están comunicando permanentemente alguna idea. Cuando alguien le está hablando y usted mueve la cabeza para otro lado, le está comunicando probablemente que ya no tiene interés por lo que le está diciendo. Cuando usted mira fijamente a una persona que le está diciendo algo, probablemente le está comunicando que está muy interesado en lo que la otra persona le está comunicando.

La postura y los gestos se deben interpretar siempre dentro de un contexto específico. No siempre el mismo gesto significa lo mismo; todo depende de cuál sea la situación.

Es imposible dejar de transmitir información a través del cuerpo ya que éste habla permanentemente acerca de usted y usted no puede hacer nada para evitarlo.

El movimiento del cuerpo está frecuentemente coordinado con el lenguaje verbal. Nunca hablamos sin utilizar movimientos, ya sea con las manos, la cara, los pies. De todas las partes del cuerpo, la cara es la que más utilizamos en la comunicación no verbal. Con ella se comunican una gran variedad de emociones, juicios y comentarios, ya que la cara está casi siempre visible al interlocutor.

*Adaptado de los textos “Comunicación interpersonal” de Carmen Gloria Hidalgo C., y Nureya Abarca M, “Los procesos de la comunicación y del lenguaje” de Víctor Miguel Niño Rojas, “Inside intuition” de Flora Davis, y documentos recopilados por el docente.

Los gestos, las acciones, los movimientos y las posturas que permiten interpretar una intención comunicativa.

Tipo de comunicación:
Interpretación:
1. Inclinación hacia el interlocutor: Muestra interés por lo que el interlocutor está diciendo.


2. Alguien que se aparta de su interlocutor: Se siente bastante incómodo con lo que ha dicho.

3. Las piernas y brazos cruzados: Muestra estar a la defensiva o negativo ante una situación.

4. Palmas hacia arriba: La persona está siendo honesta.*simula la verdad.

5. Descruzar las piernas: La persona comienza a abrirse a su interlocutor.

6. Cruzar las piernas hacia el otro o al contrario (estando una persona junto a la otra): Estar cómodo o incómodo.

7. Unir los dedos en forma de torre: Genera superioridad. Muestra la opinión sobre algo.

8. Las manos unidas detrás de la cabeza: Gesto de superioridad o de dominio.

9. La mano sobre la boca cuando se está hablando: Está nerviosa o incluso, está mintiendo.

10. La mano sobre la boca cuando se está escuchando: 1. Piensa que el que habla está mintiendo.
2. Que la persona quiera hablar. 3. Que la persona no le guste lo que escucha o lo que ve.

11. Jalarse la oreja, tocarse un ojo o el cuello de la camisa.
Demuestra nerviosismo o falta de franqueza.

12. Cuando el que escucha empieza a mirar hacia abajo o a sacudirse pelusas imaginarias de la ropa: Es necesario ir al grano. Demuestra que está aburrido.

13. Moverse hacia el borde de la silla: Desea marcharse o concluir el diálogo.

14. Acariciarse el mentón: Señal de evaluación.

15. Cuando el pulgar señala hacia arriba: Es el pulgar dominante.

16. Apoyar la cabeza sobre la mano: Está perdiendo interés por lo que ocurre.

17. Frotarse rápidamente las manos: Indica entusiasmo.

18. Frotarse lentamente las manos: Indica nerviosismo.

19. Las manos en la espalda: Indica seguridad.

20. La mano sobre la boca: Intenta contener las palabras.

21. Restricción en el movimiento de las manos: Nerviosismo y mentira.

22. Humedecerse los labios: No está segura de sus palabras.

23. Tos nerviosa: Mentira o nerviosismo.

24. Ruborizarse: Incomodidad con lo que la rodea.

25. Respiración irregular: Incomodidad.

26. Golpes con el pie: Persona nerviosa/acelerar el ritmo de conversación/está mintiendo.

27. Ligera inquietud: Intenta controlar los movimientos a pesar de estar mintiendo.

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